Arquivo mensal: outubro 2013

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Su majestad el bolero.

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El compositor cubano César Portillo de la Luz decía que “el bolero es cultura sedimentada”. Tal afirmación adquiere esta noche plena vigencia, con un espectáculo en el que la actuación y el canto se entrelazan para mostrar a ese género musical como el vocero oficial del amor y sus desventuras.Angélica Aragón escribe en el programa de mano que “nadie nos enseña a amar; nadie nos advierte de los riesgos que conlleva ni de las consecuencias que acarrea. Afortunadamente, desde hace más de un siglo, el bolero se ocupa de nuestra educación sentimental”.

Actriz consumada, Aragón muestra su dominio escénico como actriz y otra faceta menos conocida: cantante de magnífico nivel. En una de las mesas está su padre, Ferrusquilla, quien se conmueve ―igual que todo el público― cuando ella ofrece en francés “C’est ma faute” (Échame a mí la culpa), uno de los temas que lo encumbraron a nivel internacional; “El tiempo que te quede libre” lo interpreta Doris con el sentimiento y la fuerza que la caracterizan.
De pronto, Angélica Aragón es Consuelo Velázquez confesando que escribió “Bésame mucho” antes de experimentar cualquier contacto amoroso. Minutos después se transforma en María Grever, quien cuenta sus vicisitudes económicas, previas a la fama que le dio José Mojica con su versión de “Júrame”. Luego es Toña La Negra o alguna musa de Agustín Lara.
Pedro Vargas rememorando sus encuentros con los presidentes Franklin Delano Roosevelt y Getulio Vargas. Es Cantoral implorando una noche más a la amada y es Manzanero añorando el trato dulce de su abuela.

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Su majestad

 

 

SU MAJESTAD EL BOLERO • “”Aquello que sale del corazón lleva el matiz y el calor de su lugar de origen.” • Oliver W. Holmes El día l2 de octubre fue un día mágico para mí. No fue la ropa que busqué desesperada: ¿Pero no estaré incomoda con esto? ¿Pero qué se supone que refleja este color? Tampoco fue el tiempo para esponjarme mi lacio cabello. Entre tareas, lecturas, frío y emoción no pude dormir muy bien. Sin embargo, amanecí temprano con ganas de que el día pasara lento, que durara muchos años y yo tenía razón. Llegué corriendo al lunario del auditorio nacional al filo de las 9 de la noche, hora en que comenzaba tan esperado evento. El Lunario es un pequeño pero acogedor recinto (comparado con el gran auditorio) y ahí estaban las fans de Angélica Aragón. La mesita de los “souvenirs” entre los discos que se habían grabado previamente y los que en ese momento ofrecían. Corrí más de prisa cuando escuché música de un piano y la letra: “Bésame, bésame mucho”… Y ahí en un escenario con partes doradas, rojas y un ambiente cálido, apareció la sra Angélica Aragón. Mi corazón estaba volando y yo, seguramente tenía cara de emoción. Solo sé que durante unos minutos, no pensaba en nada y me concentraba, profundamente en la letra de la canción. La suerte estuvo de nuestro lado y “ojos” se la pasó la mayor parte del tiempo de un lado del escenario en que la veíamos cerquita. Había momentos en que una mesa del escenario me tapaba la visión pero aún así lograba ver sus ojos. La obra de teatro-concierto es simplemente hermosa. Los acordes, el tejido entre canciones y diálogo son una obra de arte. Lo que más claro estaba, es que cada uno de sus integrantes dejaba ahí su corazón. Doris, Salomé, Fernando Cravioto, Herbert Clavel, Elisa Rodríguez, Roberto D’Amico, por supuesto Angélica Aragón. La sra Angélica dice que en realidad se lanza a cantar pero que no lo hace muy bien, no estoy de acuerdo, me encanta su vos y su manera de interpretar “Alma mía” me hizo llorar de la emoción. De pronto toda la felicidad embargó mi alma y yo quería detener ese momento, pero no pensaba en eso. Me veía yo allí, bajo una noche estrellada, escuchando algo que debe haber sin duda en el cielo (o donde se supone que vayamos). Las ventanas dejaban ver a los árboles meciéndose con el viento, probablemente bailando con la melodía, tal vez también llovía un poco. Tal vez las estrellas allí arriba también estaban haciendo explosión, así me sentía, inundada de gusto y de dicha de estar en ese lugar maravilloso. Fueron dos horas y media las que duró el espectáculo, a mí, que me encantan los boleros, se me hizo que nunca había escuchado nada igual. En el intermedio me acerqué a las fans de Angélica Aragón¡Ahhhhhhhhhh¡” disculpen, lo tenía que hacer . “Usted” fue sin duda una sorpesa. Angélica y Roberto cantaban, platicaban o declamaban la letra de la canción en cada turno mientras se acercaban, por supuesto que de manera cadenciosa y Angélica con eso “discretamente sexy” (que alguien mencionó alguna vez y que defne perfecto su andar como flotante). La canción termino en un tierno beso y en el estallido de aplausos, ¡bravos¡, gritos. Finalizaron la noche cantando “Un poco más” en la que invitaban al público a quedare un poquito más para agradecerles su estadía, acompañamiento. Se tomaron de las manos los artistas y agradecieron como es costumbre en teatro, con una reverencia. De pronto el lugar se comenzó a vaciar y nuestra próxima meta era la de saludar a Angélica. No fue sencillo. El personal obviamente ya quería retirarse a su casa y nos pidieron amablemente que nos saliéramos (de una vez por todas). No lo hicimos. Incluso una señora nos preguntó que ¿quiénes éramos? Que si conocíamos a la sra Aragón. Jeje, pues tal vez un poco… Una fan de Angélica Aragón (Miriam) respondió “Venimos de muy lejos…” Eso ayudó a que ya no nos corrieran más. Y de pronto escuchamos una especie de sonido que nos decía que tras una puerta nos encontraríamos con la sra Angélica. ¡Corramos pues¡ Lo primero que escuché fue “¿Dónde están esas niñas preciosas?” era Robero D’amico, quien se encontraba al lado de Angélica. Ella inmediatamente me extendió la mano, pero que les digo, entre emoción y nervios y todo eso junto no atinábamos a dárnosla y terminé dándole un abrazo. Cumplí una de mis metas que era hablarle del club de fans de Brasil. Le entregué una carta de Priscila que “ojos” prometió leer con mucho detenimiento. Se fascinó con los regalos. Pueden escuchar el audio y ver lo atenta y sencilla que es. La grabadora de vos, que yo había utilizado para grabar el final de una canción, permaneció encendida y capturó todos estos momentos. ¡Qué suerte¡ El cometido era creo, compartir con todas las fans del mundo el cariño desde México, de nuestra admirada ojos… Cuando al fin tuvimos que salir (ahora sí, más a fuerza que voluntariamente) todas traíamos tatuada una sonrisa en el rostro. Todavía en el pasillo nos encontramos a Doris quien estaba visiblemente emocionada y contenta, nos dijo que quieren ir a otras partes de la república con el espectáculo. La noche perfecta que nos esperaba en la salida, todavía nos regaló ver cuando Angélica se alejaba y nos despedía por última vez. El sr. Roberto D’amico esperaba sólo afuera: ¿Pues porqué tan solito? (¿No nos lo podremos llevar a nuestra casa? Jaja) esperaba a su chofer como si fuera un simple mortal y no un genio. Toda la emoción la guardé en mi alma, que como dice la cantante Rosana, sirve para guardar las cosas valiosas.

Por: Andrea Albarrán,una chica que fue mirar Angélica Aragón y la conocio personamente,hablo de nosotras las chicas brasilenas!!Muchas gracias querida amigaa!!Te Quiero Muchoo!!!